Thursday, March 31, 2011

La Alianza Cívica y la crisis educativa hondureña

ALIANZA CIVICA POR LA DEMOCRACIA

PRONUNCIAMIENTO

En vista de la crisis en el sistema educativo y las repercusiones que sobre la niñez se ciernen, en detrimento de la calidad de vida futura de los mismos y de la sociedad en general nos pronunciamos de la siguiente manera

Considerando:

1. Que la confrontación actual entre El Gobierno Central y el Magisterio ha llevado la nación a niveles de ingobernabilidad que contravienen el espíritu de la convivencia y el respeto a la dignidad humana.

2. Que es obligación del Estado según el artículo 157 de la Constitución de la República dirigir y administrar la Educación Pública y que La ley de Incentivo a la Participación Comunitaria para el Mejoramiento de la Calidad Educativa no llena las expectativas de los principales actores del quehacer educativo.

3. Que al mismo tiempo en que las exoneraciones fiscales suman mas de 17 mil millones de lempiras (según el FOSDEH) hay una crisis económica que pone en riesgo el sistema educativo, estos recursos servirían para cumplir con todas las obligaciones del Estado en materia educativa que solamente requiere unos mil millones.

4. Que estas iniciativas surgen a raíz de las recomendaciones de Banco Mundial, el BID y el Fondo Monetario Internacional en sus políticas de reducir el ámbito de El Estado y sus funciones en detrimento de los mas pobres y privilegiando el sector privado en todo aquello que pueda convertirse en ganancia, dejando una secuela nefasta para los estados que ya experimentaron estos ensayos en América Latina.

5. Que los reclamos del magisterio son justos en cuanto a la defensa del patrimonio de su seguridad social a través del IMPREMA, que se convirtió en botín para políticos y un sector del empresariado, quienes en contubernio con una dirigencia gremial magisterial han dilapidado los fondos en detrimento de los maestros.

6. Que esta confrontación esta dejando en precario el respeto por la dignidad humana mediante la violación sistemática de los derechos humanos en los operativos represivos policiales que rebasaron los limites en el uso de la fuerza y que han acabado con la vida de 31 docentes después del Golpe de Estado después del 28 de junio del 2008.

Tomado en cuenta lo anterior y en virtud de la tremenda confusión que se ha creado en la población alrededor de los temas de desconcentración, descentralización, privatización, municipalización, participación comunitaria para lograr participación ciudadana y que lograr los niveles de eficiencia en la Educación del país, que sabemos, depende de un amplio Pacto Social que garantice la estabilidad del mismo y garantice La educación como derecho de los hondureños y hondureñas, demandamos:

· El regreso inmediato e incondicional del Presidente Porfirio Lobo y la Dirigencia Magisterial a un dialogo sincero y efectivo al margen de la hipocresía que permita el retorno al funcionamiento normal del sistema educativo

· La suspensión del proceso que lidera el Presidente del Congreso Nacional alrededor de la Ley de Incentivos a la Participación Comunitaria

· Que se inicie la construcción de un verdadero Pacto Social Educativo que garantice la Educación Pública de calidad y gratuita.

· El Cese de la represión policial y el acuartelamiento de las Fuerzas Armadas conforme a los preceptos constitucionales.

La Alianza Cívica por la Democracia, comprometida con los sectores excluidos de la sociedad no se va a mantener al margen de esta crisis de gobernabilidad permanente.

Santa Rosa de Copán, 23 de marzo de 2011

Monseñor Luis Alfonso Santos

Obispo de Santa Rosa de Copán y

Presidente de la Alianza Cívica por la Democracia

Tuesday, March 22, 2011

Carta de Monseñor Romero a Carter (y a Obama)

El 17 de febrero de 1980, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, El Salvador, mandó una carta a Jimmy Carter, presidente de los Estados Unidos.

Lunes, el 22 de marzo de 2011, Barak Obama, presidente de los Estados Unidos, visitó la tumba de Monseñor Romero. Ojala lea la carta de Monseñor, a luz de los eventos en Honduras y el Medio Oriente.

Señor Presidente:

En estos últimos días ha aparecido en la Prensa Nacional una noticia que me ha preocupado bastante: Según ella su gobierno está estudiando la posibilidad de apoyar y ayudar económica y militarmente a la Junta de Gobierno.

Por ser usted cristiano y por haber manifestado que quiere defender los Derechos Humanos me atrevo a exponer mi punto de vista pastoral sobre esta noticia y hacerle una petición concreta.

Me preocupa bastante la noticia de que el Gobierno de Estados Unidos esté estudiando la manera de favorecer la carrera armamentista de El salvador enviando equipos militares y asesores para “entrenar a tres batallones salvadoreños en logística, comunicaciones e inteligencia”. En caso de ser cierta esta información periodística, la contribución de su Gobierno en lugar de favorecer una mayor justicia y paz en El Salvador agudiza sin duda la injusticia y la represión en contra del pueblo organizado que muchas veces ha estado luchando porque se respeten sus derechos humanos más fundamentales.

La actual Junta de Gobierno y sobre todo las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad desgraciadamente no han demostrado su capacidad de resolver, en la práctica política y estructuralmente, los graves problemas nacionales. En general sólo han recurrido a la violencia represiva produciendo un saldo de muertos y heridos mucho mayor que los regímenes militares recién pasados cuya sistemática... violación a los derechos humanos fue denunciada por la misma Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La brutal forma como los cuerpos de seguridad recientemente desalojaron y asesinaron a ocupantes de la sede de la Democracia Cristiana a pesar de que la Junta de Gobierno y el Partido- parece ser -no autorizaron dicho operativo es una evidencia que la Junta y la Democracia Cristiana no gobiernan el país sino el poder político está en manos de militares sin escrúpulos que lo único que saben hacer es reprimir al pueblo y favorecer los intereses de la oligarquía salvadoreña...

Si es verdad que en noviembre pasado “un grupo de seis americanos estuvo en El Salvador (...) suministrando doscientos mil dólares en máscaras de gases y chalecos protectores e instruyendo sobre su manejo contra las manifestaciones” Ud. mismo debe estar informado que es evidente que a partir de entonces los cuerpos de seguridad con mayor protección personal y eficacia han reprimido aún más violentamente al pueblo utilizando armas mortales...

Por tanto, dado que como salvadoreño y Arzobispo de la Arquidiócesis de San Salvador tengo la obligación de velar porque reine la fe y la justicia en mi país, le pido que si en verdad quiere defender los derechos humanos:
  • Prohiba se dé esta ayuda militar al Gobierno Salvadoreño.
  • Garantice que su gobierno no intervenga directa o indirectamente con presiones militares, económicas, diplomáticas, etc., en determinar el destino del pueblo salvadoreño...
En estos momentos estamos viviendo una grave crisis económico-política en nuestro País, pero es indudable que cada vez más el pueblo es el que se ha ido concientizando y organizando y con ello ha empezado a capacitarse para ser el gestor y responsable del futuro de El Salvador y el único capaz de superar la crisis....

Sería injusto y deplorable que por la intromisión de potencias extranjeras se frustrara el pueblo salvadoreño, se le reprimiera e impidiera decidir con autonomía sobre la trayectoria económica y política que debe seguir nuestra patria.

Supondría violar un derecho que los obispos latinoamericanos reunidos en Puebla reconocimos públicamente -cuando dijimos- “La legítima autodeterminación de nuestros pueblos que les permita organizarse según su propio genio y la marcha de su historia y cooperar en un nuevo orden internacional...” (Puebla, 505).

Espero que sus sentimientos religiosos y su sensibilidad por la defensa de los derechos humanos lo moverán a aceptar mi petición evitando con ello un mayor derramamiento de sangre en este sufrido país...

Atentamente,

Oscar A. Romero (Arzobispo)

Tuesday, March 8, 2011

cuaresma

Monseñor Oscar Arnulfo Romero en su homilía del 17 de febrero de 1980 dijo:

El hombre no se mortifica [durante la cuaresma]
por una enfermiza pasión de sufrir.
Dios no nos ha hecho para el sufrimiento.

Si hay ayunos, si hay penitencias, si hay oración,
es porque tenemos una meta muy positiva,
que el hombre la alcanza con su vencimiento:
la Pascua, o sea, la resurrección,
para que no sólo celebremos a un Cristo
que resucita distinto de nosotros,
sino que durante la cuaresma nos hemos capacitado
para resucitar con él a una vida nueva,
a ser esos hombres nuevos
que precisamente hoy necesita el país.

No gritemos sólo cambios de estructuras,
porque de nada sirven
las estructuras nuevas
cuando no hay hombres nuevos
que manejen y vivan esas estructuras
que urgen en el país.


Saturday, January 15, 2011

La dignidad del trabajo y Martin Luther King

Martín Luther King, líder de la lucha de liberación de los negros en los Estados Unidos, predicaba:
Cualquiera que sea el trabajo de tu vida, hazlo bien.
Un hombre debe hacer su trabajo tan bien
que los vivos, los muertos y los no nacidos podrían hacer nada mejor.
Si se cae su lote a ser un barrendero,
barre las calles como Miguel Ángel pintaba cuadros,
como Shakespeare escribía poesía,
al igual que Beethoven componía la música;
barre tan bien que todas las multitudes del cielo y la tierra tendrán que detenerse y decir:
“Aquí vivió un barrendero grande, que barrieron bien su trabajo.”


Saturday, January 1, 2011

Acuerdos del presbiterio de la diócesis de Santa Rosa de Copán

Acuerdos diocesanos
Semana de pastoral del presbiterio
06 al 10 de septiembre, 2010-11-10
Pinalejo, Santa Bárbara
  1. Apoyar los procesos hacia la ANC [la Asamblea Nacional Constituyente] mediante estrategias consensuadas con las organizaciones que vengan desde la base, tomando en cuenta los pasos del pacto social sugeridos en la semana de estudio y basados en el Plan Diocesano.
  2. Tener una actitud constante por la defensa de la naturaleza y la no privatización de los recursos naturales.
  3. Que el presbiterio mantenga su dimensión profética en consonancia a la opción preferencial por los pobres, iluminada por la tradición bíblica, el magisterio eclesiástico, la teología latinoamericana y los planes diocesanos.
  4. Organizar una comisión diocesana de reflexión e investigación permanente.
  5. Promover un proceso de transformación social, mediante análisis y debate difundiendo a todos los niveles, la formación integral y liberadora.
  6. Acompañar las distintas formas de organización popular y facilitar espacios de diálogo entre los diversos sectores sociales.
  7. Promover los principios y valores morales y culturales, para Combatir y desenmascarar la corrupción, la inmoralidad y mercado global de ideología neoliberal.
  8. Formar un tipo nuevo ciudadano y de líderes capaces de renunciar a todo tipo de prebendas y privilegios, con tal de ser fieles a los pobres y decididos a velar por el bien común.
  9. Exigir la inversión pública para solventar las necesidades básicas de la población más pobre (carreteras, energía eléctrica, telefonía, centros educativos, centros de salud, viviendas, producción agrícola y ganadera) especialmente en el occidente del país
  10. Impulsar la solidaridad laicos y laicas y reconocimiento de su misión en la iglesia y en el mundo.
  11. Intensificar nuestra atención pastoral hacia los grupos más vulnerables( jóvenes, niños y ancianos)
  12. Promover y apoyar toda obra de progreso y desarrollo comunitario, que tienda a la solución de las necesidades de los más pobres a partir de sus recursos locales.
  13. Promover y formar hacia una lectura pastoral de la Biblia fiel al espíritu de con la que fue escrita desde los pobres.

Friday, December 24, 2010

La navidad auténtica


Nadie podrá celebrar la Navidad auténtica
si no es pobre de verdad.

Los autosuficientes, los orgullosos,
los que desprecian a los demás porque todo lo tienen,
los que no necesitan ni de Dios,
para ésos no habrá Navidad.

Sólo los pobres, los hambrientos,
los que tienen necesidad de que alguien venga por ellos,
tendrán a ese alguien,

y ese alguien es Dios,
Emanuel,
Dios-con-nosotros.

Sin pobreza de espíritu
no puede haber llenura de Dios.

Monseñor Oscar Romero, 24 de diciembre de 1978

Tuesday, November 9, 2010

Diócesis de San Pedro Sula sobre la violencia

"Comunicado del Departamento de Pastoral Social de la Diócesis de San Pedro Sula ante masacre colonia Felipe Zelaya" se encuentra en el internet http://sicsal.net/articulos/node/1609

Desde el presbiterio de la diocesis de Santa Rosa de Copán

Acuerdos Diocesanos
Semana de Pastoral del Presbiterio
Diócesis de Santa Rosa de Copán
06 al 10 de septiembre, 2010
Pinalejo, Santa Bárbara

  1. Apoyar los procesos hacia la ANC [Asamblea Nacional Constituyente] mediante estrategias consensuadas con las organizaciones que vengan desde la base, tomando en cuenta los pasos del pacto social sugeridos en la semana de estudio y basados en el Plan Diocesano.
  2. Tener una actitud constante por la defensa de la naturaleza y la no privatización de los recursos naturales.
  3. Que el presbiterio mantenga su dimensión profética en consonancia a la opción preferencial por los pobres, iluminada por la tradición bíblica, el magisterio eclesiástico, la teología latinoamericana y los planes diocesanos.
  4. Organizar una comisión diocesana de reflexión e investigación permanente.
  5. Promover un proceso de transformación social, mediante análisis y debate difundiendo a todos los niveles, la formación integral y liberadora.
  6. Acompañar las distintas formas de organización popular y facilitar espacios de diálogo entre los diversos sectores sociales.
  7. Promover los principios y valores morales y culturales, para Combatir y desenmascarar la corrupción, la inmoralidad y mercado global de ideología neoliberal.
  8. Formar un tipo nuevo ciudadano y de líderes capaces de renunciar a todo tipo de prebendas y privilegios, con tal de ser fieles a los pobres y decididos a velar por el bien común.
  9. Exigir la inversión pública para solventar las necesidades básicas de la población más pobre (carreteras, energía eléctrica, telefonía, centros educativos, centros de salud, viviendas, producción agrícola y ganadera) especialmente en el occidente del país
  10. Impulsar la solidaridad laicos y laicas y reconocimiento de su misión en la iglesia y en el mundo.
  11. Intensificar nuestra atención pastoral hacia los grupos más vulnerables( jóvenes, niños y ancianos)
  12. Promover y apoyar toda obra de progreso y desarrollo comunitario, que tienda a la solución de las necesidades de los más pobres a partir de sus recursos locales.
  13. Promover y formar hacia una lectura pastoral de la Biblia fiel al espíritu de con la que fue escrita desde los pobres

Sunday, August 29, 2010

COMUNICADO DEL PRESBITERIO DE LA DIÓCESIS DE YORO


Ante el clima de violencia e inseguridad.
COMUNICADO DEL PRESBITERIO DE LA DIÓCESIS DE YORO


El Presbiterio de la Diócesis de Yoro reunido en la ciudad de Olanchito quiso recoger el sentir hondo y profundo que en estos momentos vive nuestra Iglesia diocesana y que brota desde las aldeas, caseríos, colonias, barrios y centros urbanos que conforman la Iglesia de Yoro.
Vivimos una situación de inseguridad, incertidumbre, temor e impotencia causada por una situación de violencia generalizada que se manifiesta de múltiples maneras y con efectos deshumanizantes en la vida de los pobres y los sectores más desprotegidos de la sociedad. Señalamos algunas de ellas.

1. En primer lugar constatamos una ciudadanía huérfana de leyes y de un sistema legal incapaz de asegurar la igualdad jurídica para todos los hondureños. Sin protección jurídica de ninguna clase lo que se impone es la impunidad, una justicia atrapada en las redes del poder o manoseada por las élites políticas para impedir que la ley les alcance, viviendo por encima y al margen de la misma. La violencia, la extorsión, los secuestros, los robos y la delincuencia son síntomas de un país sin leyes y con instituciones jurídico democráticas poco efectivas.

2. Es preocupante el problema del hambre, la falta de seguridad alimentaria y la permanencia de una extensa agricultura tradicional. Todavía en nuestro departamento se contrapone la agroindustria y la ganadería a una agricultura que asegure trabajo, tierra y producción para nuestros campesinos e indígenas. Reflejo de esta situación es la existencia en el interior de nuestro departamento de esa “Honduras profunda”: campesinos e indígenas víctimas de todo tipo de desastres naturales y del olvido sistemático por parte de partidos, gobiernos y “planes de país”.

3. El sistema de salud adolece de un gran déficit presupuestario, de infraestructura y de personal que pueda prestar un servicio mínimo a una población que sufre en carne propia las crisis económicas, las exigencias de los organismos financieros, la reducción de presupuestos sociales, la evasión fiscal, los programas neoliberales o la malversación de los partidos en el poder que dejan “vacías las arcas del estado”. En el fondo, detrás de la falta de médicos, de medicinas y un seguro social con cobertura nacional está el hecho de priorizar y contraponer la medicina privada a la pública y la tendencia a la privatización de la salud. Igualmente la existencia de unos “estatutos” para los profesionales de la medicina que, asegurándoles un alto nivel de vida y a espaldas de las mayorías, convierten a la medicina en un lujo para unos pocos.

4. Preocupa grandemente en nuestro departamento el agotamiento y la poca conservación de los recursos naturales. Sabemos por experiencia los daños irreversibles y catastróficos que resultaron del huracán Mitch para buen número de comunidades, y no digamos de familias. Nuestros bosques se van diezmando a pasos acelerados: “cuando el Fifí, todo era bosque con algunos manchones dispersos; en cambio, con el Mitch todo es un manchón con algunos islotes de bosque”. Estas palabras fueron dichas por alguien que de San Pedro Sula a Yoro repitió el trayecto veinticinco años después para llevar ayuda a las comunidades más retiradas. La vulnerabilidad ecológico-ambiental es consecuencia directa del “saqueo inmisericorde” a nuestras reservas forestales.

5. Recientemente el problema de la minería empieza a ser preocupante. A las compañías mineras que explotan nuestros recursos se les otorga toda clase concesiones y no se tiene con ellas el mismo grado de exigencias jurídico-administrativas que en sus países de orígen. Los daños son irreparables a nivel humano ecológico. Nuestras autoridades locales toman decisiones amparándose en la ambigüedad y falta de legislación clara y precisa a nivel nacional. Por otra parte, algunas municipalidades del departamento, siempre escasas de recursos, se muestran débiles, cómplices y corruptas pues conceden permisos más allá de su competencia y perjudicando notoriamente a las mayorías. Entran dentro del mismo grupo los patronatos y las dirigencias de las comunidades indígenas. De todos es sabido que los partidos tradicionales controlan el poder local por medio de los patronatos y que éstos se prestan a todo tipo de arreglos con las compañías mineras. Se repite la historia de vender las comunidades a cambio de unos “cuantos espejuelos y cuentas de vidrio que relucen”. Las comunidades indígenas participan de la misma mentalidad ya que sus bosques y tierras son objeto constante de compra-venta”.

6. Tanto los partidos como el sistema político está en crisis desde hace tiempo: dejaron de cumplir las funciones de representación, mediación y canalización de las demandas populares. La perdida de credibilidad creció considerablemente a raíz de la crisis desatada el año pasado: se originó en las cúpulas de los partidos tradicionales y dividió a toda la sociedad hondureña, incluida la Iglesia. Todavía estamos pagando las consecuencias de la crisis: hay falta de reconocimiento internacional, las ayudas económicas han disminuido considerablemente y el gobierno actual se encuentra con las manos atadas ante los grupos de poder que han estado y están detrás de todo ello.

7. Pasan las elecciones, los partidos y los gobiernos: en cambio lo que no cambian y permanecen siempre son los problemas sociales. Lo más importante es mantener, ejercer, disfrutar el poder y granjearse el beneplácito de los poderes fácticos. No se escucha al electorado ni sus justas demandas. Y todo el sistema viene acompañado de los vicios de siempre: el clientelismo, el nepotismo familiar o ideológico, repartición de cargos, ministerios, instituciones y funciones públicas conforme a los “colores de turno”. Y, como colofón, tenemos como expresión de la “ética política” de nuestros gobernantes esa “salida hacia delante” expresada en la “huída hacia Sudáfrica”.

8. El reconocimiento oficial de que la mayor parte de los asesinatos a los periodistas corresponden al “narcotráfico” son un indicio muy claro de la fase en la cual estamos entrando en Honduras. La lucha contra el narcotráfico a nivel internacional ha tenido como efecto directo convertir a nuestro país en un campo de lucha de los carteles de la droga. Y eso significa poner las bases bien de un “narco-estado” o el “crear un estado dentro del estado” con su propio territorio, sus leyes, su manera de funcionamiento contrario, al margen de la democracia y sin necesidad de rendición de cuentas o de pasar por las urnas.

9. Es uno de los poderes “perversos” que, amparándose en la ley del sicariato y de la eliminación física, quita la vida y la voz de quienes deben hablar y hacer público lo que permanece en la oscuridad. Su poder se va infiltrando no solo en los cuerpos de seguridad y policiales, sino también en los medios políticos, económicos y sociales. Utilizando de forma sistemática el miedo, la delación y los asesinatos consigue inmovilizar a la población y neutralizar el funcionamiento de nuestra democracia. En definitiva, se va creando un nuevo poder con el cual hay que pactar, dar reconocimiento y legitimidad.

10. A pesar de que el nuevo gobierno se ha movilizado para dar cumplimiento a los “Acuerdos de San José” sigue como tarea pendiente en el país el esclarecimiento de la violación a los derechos humanos y la efectiva creación de la “Comisión de la Verdad”. Se constata una mentalidad en la cual hay que “cumplir con el trámite” o una fuerte oposición al esclarecimiento de la represión, persecución y hostigamiento hacia opositores, miembros de la resistencia nacional, medios de comunicación alternativos. El resultado es una democracia acompañada de pobreza, desigualdad, injusticia, inseguridad y exclusión. No será posible una reconciliación nacional si por parte de todos los sectores sociales no hay una voluntad decidida y una “cuota de poder” a pagar para revertir esta situación tan poco alentadora. Sí creemos, sin embargo, que como Iglesia, “seguidores de Jesús”, buscadores y constructores del Reino del Padre, la esperanza en un “cielo y una tierra nueva” nos motivan para contribuir a que nuestro país ofrezca unas condiciones de vida dignas para todos, donde la violencia y la inseguridad no tengan cabida.

El Progreso, 9 de julio de 2010.

Monseñor Juan Luis Giasson p.m.e
Obispo de la Diócesis de Yoro

P. Antonio Pedraz s.j
Secretario

Friday, July 30, 2010

Verdades que duelen

Este articulo de un amigo fue compartido con participantes de un taller de Doctrina Social de la Iglesia en la diócesis de Santa Rosa de Copán.

El pecado original de Honduras
Intuiciones Colectivas

Cuando leemos, pensamos y hablamos de la realidad sociopolítica hondureña, en la actualidad, identificamos golpe de Estado, crisis política y económica, corrupción generalizada, desintegración social, resistencia popular, etc. Tendemos a esconder las raíces de nuestros males con estadísticas sobre menores que mueren de hambre, macroeconomía e inversiones financieras en números, porcentaje de analfabetos, cantidades asesinados por bala y dengue.

Con estos y muchos otros detalles más pintamos la realidad hondureña cuando hacemos un análisis de la problemática nacional. Pero, ¿son suficientes estos elementos para comprender la contradictoria y dolorosa realidad hondureña? ¿Es el golpe de Estado el problema de la Honduras actual? ¿Es la rebeldía e insubordinación de la resistencia nacional el problema para la convivencia pacífica en Honduras? ¿Estamos verdaderamente en una crisis política y económica? ¿Cuáles es el pecado original de Honduras que irremediablemente la condena a un destino adverso?

El problema en Honduras no es el zancudo, ni el golpe de Estado. Mucho menos, la pobreza o la crisis política.

El pecado original de Honduras es la exclusión de las grandes mayorías

Varios males estructurales nos acechan como país. Pero el origen de los males de Honduras se llama exclusión social, económica, cultural y política de las grandes mayorías. Unos pocos, que se autoproclamaron ciudadanos plenos, intentan imponer su visión de país y plan de nación, a espaldas (sin la participación) de las grandes mayorías, subestimando a éstas como a ciudadanos de segunda, bajo la tutela de los primeros. Por eso, Honduras no pudo consolidarse como país, mucho menos como Estado nación.

Existió, existe y existirá malestar económica, política, social, identitaria, etc., pero todas estas crisis se fundan y se afianzan en la crisis de Estado y nación. No pudimos construir el Estado, ni hemos logrado compactarnos como nación, porque jamás nos atrevimos a dar el primer paso para estos cometidos, que es el reconocernos como iguales entre todos y todas.

Honduras, un Estado a fuerza de fusil

El Estado, según la moderna teoría política básica, es la organización de un grupo de personas (sociedad) que se reconocen como iguales entre sí. Se organizan para gobernarse, y para cumplir sus acuerdos (leyes) aprobados por ellos mismos. La finalidad del Estado es la construcción del Bien Común (bienestar integral de todos y todas)

En honduras, jamás nos hemos reconocido, entre todos y todas, como iguales. Unos fueron y son más iguales que otros. El desprecio y la exclusión de las grandes mayorías (campesinos, indígenas, empobrecidos, mujeres, obreros, analfabetos, etc.) ha sido y es la regla de oro en toda la cruda historia de Honduras. ¿Quién fundó, y quiénes son los herederos del Estado hondureño? ¿A quiénes protege y beneficia el Estado? ¿Quiénes hacen las leyes, y quiénes están obligados a cumplirlas? En Honduras unas pocas familias (10) nacieron para mandar y gobernar (ellos son ciudadanos plenos), y el resto estamos condenados/as a obedecer como sirvientes. Por eso los patrones se molestan cuando exigimos nuestro derecho a participar y decidir como ciudadanos plenos.
En otras palabras. Estado jamás existió, ni existe actualmente, para las grandes mayorías de hondureños/as condenadas a la exclusión y al empobrecimiento sistemático.

El Estado, creado por las élites de Honduras, en 1821, no ha podido consolidarse en todo el territorio nacional, mucho menos ha podido sentar su autoridad en todos los segmentos de las sociedades hondureñas disgregadas.

Y, ¿qué hicieron los patrones ante su incapacidad de sentar autoridad mediante el Estado ilegítimo (o inexistente) para las grandes mayorías? Renunciaron a la razón política y recurrieron permanentemente al uso brutal de la fuerza militar/policial para “disciplinar” al pueblo hondureño.

¡No existe, en la historia del país, un solo gobierno que no haya estado sometido a los militares! Si Ud. no me cree, vea el artículo 272° de la actual Constitución Política, síntesis de la democracia a la hondureña. ¡Las élites gobernantes mantuvieron, por cerca de dos siglos, este ilusorio Estado democrático entre simulacro de urnas y fusiles sanguinarios!

Los golpes de Estado, jamás fueron atentados a la democracia hondureña, si no manotazos entre los patrones para alternarse en el poder, a espaldas del pueblo. ¡En Honduras jamás hubo democracia! ¿Acaso no fueron militares quienes promovieron y fundaron los dos partidos políticos (Liberal/Nacional), auténticos instrumentos de dominación política y cultural?

En Honduras actual, el problema no es el golpe de Estado. Esto es la consecuencia de la ausencia de un Estado verdaderamente democrático y soberano. ¡Honduras vive la tragedia irreversible de la crisis terminal del Estado ilusorio fracasado en el intento! Por eso es urgente la construcción de un Estado con todos y para todos/as. El golpe de Estado del pasado año es sólo una consecuencia inevitable de esta crisis estatal.

Honduras, un Estado sin nación

Ahora, bien. La ausencia de un Estado legítimo y soberano trae consigo la ausencia de la nación hondureña. Nación (comunidad política) y Estado (comunidad política y jurídicamente organizada), en teoría política son las dos caras de la misma moneda. La nación crea y legitima al Estado, y éste consolida y defiende a la nación.
En Honduras, el Estado (actualmente en crisis) existe sin nación (porque no nació de la voluntad legítima y genuina del pueblo), y las grandes mayorías que cohabitan en el territorio del país sobreviven sin Estado. Condenados al reino del revólver y el rifle.

En las escuelas, las iglesias y el cuartel nos inculcan himnos, banderas, fútbol, moneda, héroes, etc., pero, ¿por qué estos símbolos no lograron configurar el sentido de pertenencia a una comunidad política (nación hondureña) en la idiosincrasia colectiva? ¿No será porque en estas tierras cohabitan diferentes pueblos (con historias, sueños, grandezas y esperanzas diferentes) sin encontrarse y reconocerse como tales entre sí? En educación cívica nos inculcan valores ciudadanos como libertad, igualdad, solidaridad, justicia, respeto, etc. Pero estos principios no pasan de ser meros discursos teóricos, porque en Honduras unos pocos son más iguales, reconocidos, libres y respetados que muchos otros.

Hacia una Honduras de todos, con todos y para todos

Ante la crisis sistemática del Estado hondureño y ante la desintegración social del país, la violencia emerge y se impone como el único medio de resolución de conflictos. En la medida que recrudecen estas y otras crisis, el país ya no sólo padece un déficit de identidad nacional, sino la figura de autoridad se va diluyendo. Ricos y empobrecidos vamos camino a nuestra destrucción. El valor de la vida se reduce al valor económico de una bala.

En estas condiciones, nuestro instinto de sobrevivencia nos convoca a soñar en una Honduras de todos/as, con todos/as y para todos/as. En esta dolorosa realidad estamos conminados a emprender un camino sin retorno de un proceso de transformaciones trascendentales de largo aliento.

La exclusión y el desprecio de las grandes mayorías, que a su vez generan la galopante crisis estatal y desagregación social, justifican de sobremanera un proceso constituyente soberano y participativo en Honduras para iniciar el proceso de la refundación del país con la participación activa de todos y todas. Así lo están haciendo otros países latinoamericanos que han fracasado en el intento de consolidar un Estado nación excluyendo a sus grandes mayorías.

Este proceso depende del compromiso de cada uno de nosotros/as. Informanos, organizarnos y generar propuestas de cara a la Asamblea Constituyente, como insumos para la nueva Constitución Política, es nuestra tarea esencial. Es verdad que el nuevo texto constitucional no resolverá de inmediato los efectos urgentes de la sistemática exclusión y discriminación a los que casi nos hemos acostumbrado, pero será un paso significativo y trascendental en el proceso de reencuentro nacional que urge en este momento.

Son agendas pendientes para este proceso constituyente: la propiedad y gestión de todos los recursos naturales del país, la redistribución de la tierra, la soberanía nacional, la transición de la democracia representativa/excluyente hacia una democracia participativa, la desmilitarización de la democracia hondureña, los roles de las fuerzas armadas y de la policía nacional, la diversificación de la economía nacional, la democratización del sistema judicial, el reconocimiento y garantía de nuevos derechos fundamentales de la persona, pueblos indígenas y los de la Madre Tierra.

Las instituciones públicas y privadas, ONGs, iglesias y demás entidades estamos en la obligación moral y cívica de acompañar este proceso. Para ello nuestras tareas urgentes son dos: fortalecer a los movimientos sociales que demandan e impulsan el proceso constituyente, y facilitar espacios de encuentro para la generación y construcción de propuestas concretas hacia la Asamblea Constituyente.

Debemos acompañar este proceso desde los caseríos, aldeas, municipios, departamentos y regiones. La construcción de las propuestas para la nueva Honduras tiene que ser de abajo para arriba. Debemos construir plataformas interinstitucionales, intereclesiales. Campesinos, citadinos, obreros, intelectuales, profesionales, indígenas, mujeres, todas y todos tenemos que consolidar alianzas para emprender el arduo camino hacia la nueva Honduras incluyente y participativa.

Si asumimos nuestra misión de acompañar este proceso histórico, estaremos heredando a quienes vienen después de nosotros un país redimido de su pecado original. De lo contrario, seguiremos padeciendo la maldición del mito de Sísifo, sumergidos en las Honduras del destino adverso. Entonces, Dios Padre y Madre de la Vida será implacable y nos increpará: “Caín, Caín, qué has hecho con tu hermano Abel. El clamor de su sangre ha llegado hasta mí”.